Comunicado de prensa 049/2009

FUE LA SAL UN ARTÍCULO MUY VALORADO ENTRE LOS PUEBLOS PREHISPÁNICOS

Investigadores de El Colegio Mexiquense, A. C. participaron en la Mesa Itinerante de Tonatico.

Tonatico, Estado de México, 2 de diciembre de 2009.

Para contribuir a la difusión de la historia local de Tonatico, El Colegio Mexiquense, A. C. organizó una Mesa Itinerante en la cabecera de esta municipalidad, en la que se destacó la necesidad de fomentar estudios e investigaciones que fomenten la identidad de la población y contribuyan al rescate de costumbres, tradiciones y aspectos del pasado que corren el riesgo de desaparecer y perderse por el desconocimiento de sus habitantes.

Durante los trabajos de este encuentro, moderado por el investigador de esta institución, Raymundo Martínez García, el director del Museo de Antropología e Historia del Instituto Mexiquense de Cultura, Víctor Osorio Ogarrio destacó la importancia que la producción de sal en la región de Tonatico y Ixtapan de la Sal tuvo desde la época prehispánica, pues distintas fuentes históricas como la Matrícula de Tributos y el Códice Mendocino hacen referencia a la aportación de dos mil panes de sal que cada 180 días eran pagados por los pueblos de la región a la ciudad de Tenochtitlán.

La producción de sal fue tan importante que los mexicas la deidificaron en la figura de Huixtocíuatl; entre otros hechos relacionados con este producto, se tiene conocimiento de una guerra de diez años entre los habitantes de Colima y Michoacán para controlar una importante zona salinera, en tanto que los mexicas prohibieron a los tlaxcaltecas el comercio y el consumo de sal en un periodo de al menos cincuenta años.

El arqueólogo Víctor Osorio subrayó que existen pocos estudios sobre la producción de Sal en Ixtapan y Tonatico, a diferencia de otros sitios cercanos como San Miguel Ixtapan, en Tejupilco, donde se ha podido documentar su producción a partir de una técnica artesanal de evaporación solar que data de al menos mil años. En el caso de Tonatico, existen vestigios que indican que los manantiales salinos del actual municipio, ricos en calcio y distintos minerales, eran conducidos por canales en los que se formaban costras calcáreas a partir de las cuales se obtenía este producto básico.

Precisó que la sal también se produjo de manera importante en los alrededores del lago de Texcoco, pero se trataba de una variedad oscura que no era tan demandada entre los mexicas, quienes preferían la sal blanca de Tonatico e Ixtapan de la Sal.

Al respecto, la historiadora María Teresa Jarquín Ortega comentó que la sal obtenida en esta región del Estado de México fue sumamente importante para el desarrollo de la minería en Zacualpan, al grado de que aunque en los primeros tiempos de la Colonia existió una encomienda para Tonatico que entre 1526 y 1533 estuvo en manos de Esteban de Guzmán, ésta fue recogida en pocos años por la Corona española debido al valor estratégico de su producción.

Dada la lejanía que tenía la encomienda de Tonatico respecto a la metrópoli virreinal y al puerto de Veracruz, al principio los encomenderos no le otorgaron una importancia mayor a la zona, pues no estaban interesados en la agricultura o la ganadería, situación que cambió notoriamente al iniciarse la producción minera en el sur del actual Estado de México. La encomienda llegó a su fin a raíz de un proceso legal entre Esteban de Guzmán y los licenciados Juan Ortiz y Diego Delgadillo que disputaron su posesión.

Sobre la "Historia de la educación socialista y del reparto de tierras en Tonatico, la doctora Elvia Montes de Oca Navas, de la Sociedad Mexicana de Historia de la Educación, dijo que durante el periodo del presidente Lázaro Cárdenas del Río se dio un fuerte impulso a la educación en las zonas rurales del país. Para atender la creciente demanda de instrucción básica, en la práctica hubo dos tipos de profesores: los "de carrera", es decir los egresados de las normales que se concentraron en las zonas urbanas, y los profesores "a la carrera" que eran personas que sabían leer y escribir y que con sus conocimientos básicos contribuían al auténtico desarrollo de sus comunidades.

"La falta de formación profesional de los maestros rurales era superada con creces con su entrega a la comunidad, pues su labor educativa abarcaba no sólo a los niños, sino a los jefes de familia; así se tienen claros ejemplos como el profesor Cástulo Flores Miranda que en esta época trabajó en los municipios de Malinalco, Ixtapan de la Sal y Tonatico, en donde además de su labor docente capacitó a la población en torno a las garantías que les ofrecía la Ley Federal del Trabajo de 1931, y en el caso de campesinos del municipio sobre las leyes para la dotación de ejidos.