Comunicado de prensa 045/2009

LOS OTOMÍES IMPULSARON LOS INICIOS DEL CAPITALISMO EN LA NUEVA ESPAÑA

Tras la Conquista, integrantes de este grupo fundaron la ciudad de Querétaro, que tuvo un papel destacado en el desarrollo de la economía colonial.

Zinacantepec, Estado de México, 18 de noviembre de 2009.

comunicado_45_2009En el siglo XVII la región del Bajío compitió con el oeste de Inglaterra, en el desarrollo de la economía, gracias a la formación de un eje productivo y comercial que enlazó a las ciudades de Zacatecas, Querétaro y el Distrito Federal; curiosamente, buena parte de ello se debe al pueblo otomí que, desde los inicios de la Colonia se desplazó hacia el norte del país y llegó a fundar prósperas ciudades como Querétaro.

Para el doctor John Tutino, de la Georgetown University -quien dictó la conferencia magistral "Los otomíes y los orígenes del capitalismo moderno", en el Aula Mayor de El Colegio Mexiquense, A. C.- el capitalismo principió en la Nueva España, pues los grandes yacimientos de plata descubiertos en el norte de México fueron el motor esencial del comercio trasatlántico.

Al concretarse la conquista del centro de México, grupos otomíes del Valle del Mezquital y de la región de Xilotepec huyeron hacia el norte y se asentaron en las tierras áridas que colindaban con los pueblos chichimecas, con los que tuvieron contacto. El doctor Tutino detalló que este grupo que hoy se encuentra en condiciones de marginación no sólo en México sino en pueblos de Florida y otros sitios de Estados Unidos, se ubicó en lo que hoy es la ciudad de Querétaro, fundada por el otomí Conin, quien al ser bautizado tomó el nombre de Francisco de Tapia.

Al menos durante un siglo y medio la sociedad otomí de Querétaro participó activamente en todos los aspectos del poder, la producción, el comercio e incluso la evangelización, pues los españoles debieron asumir una posición más negociadora para avanzar hacia el norte de Áridoamerica.

Gracias a la organización que alcanzaron y a la creación de eficientes sistemas de riego que aprovecharon el escaso líquido de la región, los otomíes de Querétaro establecieron una floreciente economía agrícola que potencializó a otros sitios como San Luis Potosí o San Miguel de Allende, en Guanajuato, que junto con Zacacecas se abastecían de maíz, frutas y verduras, así como de productos textiles, lo que favoreció el comercio.

Bajo la dirección de Francisco de Tapia y su familia, los otomíes queretanos, a los que poco a poco se sumaron otros grupos como los tarascos de Michoacán, construyeron una nueva sociedad comercial y fueron los propietarios de los primeros latifundios.

Posteriormente, aliados con pequeños grupos de frailes franciscanos participaron en la colonización del Bajío. Así, los poderes políticos y los actores económicos estuvieron durante un periodo considerable en manos otomíes.

Fernando de Tapia llevó consigo a comunidades familiares otomíes de las regiones cercana a Xilotepec, para crear otros pueblos de agricultores y gracias a su visión se convirtió en el otomí más importante y poderoso dentro del orden español, al grado de que el banco hipotecario más importante del Bajío fue de origen otomí. Como resultado de esta expansión, también se tuvieron las primeras migraciones importantes, pues indígenas de distintas zonas, sobre todo del centro de México y de Michoacán, también llegaron a Querétaro y reforzaron su importancia económica y comercial.

El doctor Tutino subrayó que Querétaro llegó a ser una importante república otomí que durante largo tiempo resistió a los embates de los grupos españoles que con el apoyo de la iglesia pugnaron por arrebatar a la familia Tapia y a los otomíes el poder económico y religioso que tuvieron durante gran parte del periodo colonial.