Comunicado de prensa 037/2009

SER INCLUIDOS EN EL DESARROLLO, EXIGENCIA COMÚN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

La tesis "Vivir donde nace el agua. El movimiento social mazahua de Villa de Allende, Estado de México, 2003-2007", obtuvo el premio "Noemí Quesada" 2009 del Coloquio Internacional sobre Otopames, como mejor tesis de Maestría.

Zinacantepec, Estado de México, 7 de octubre de 2009.

comunicado_37_2009A partir de la década de 1960 comenzaron a emerger movimientos sociales que en su momento han exigido su inclusión en el desarrollo y el reconocimiento de sus derechos sociales, políticos y culturales; como ejemplo destaca el movimiento social mazahua de Villa de Allende que demanda solución a los problemas de agua en esta región del norte del Estado de México, y en el cual las mujeres han tenido un papel relevante, pues se han caracterizado por una activa participación en las distintas acciones organizadas para exigir su acceso al líquido.

Yudmila Irazú Gómez Reyes, autora de la tesis "Vivir donde nace el agua. El movimiento social mazahua de Villa de Allende, Estado de México, 2003-2007, con la que obtuvo su grado de Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense, A. C., señaló que este movimiento tiene notorias similitudes con las formas tradicionales de organización, pues sus líderes se han desempeñado como delegados o comisarios, o bien como fiscales y mayordomos, que son autoridades religiosas ampliamente reconocidas dentro del municipio.

Para la elaboración de esta tesis con la que obtuvo el Premio "Noemí Quezada" 2009 a la mejor tesis de Maestría sobre

Pueblos Otopames –organizado por el Coloquio Internacional de Otopames que este año se realizó en Florida, Estados Unidos-, Yudmila Irazú fue asesorada por la investigadora de El Colegio María del Pilar Iracheta Cenecorta, y destacó que el movimiento social mazahua de Villa de Allende ha puesto de manifiesto un problema medioambiental generado por la escasez, mala distribución y contaminación del agua de la zona, lo que lo llevó a confrontarse con instancias de los tres niveles de gobierno.

En este movimiento, identificado en la prensa como "el conflicto de las mujeres mazahuas", este grupo también han enarbolado paralelamente la defensa de su cultura, mediante el uso de su vestimenta tradicional. Además, la afectación por la falta de agua en sus hogares y por la extracción del líquido a través del Sistema Cutzamala, conformaron el eje de las condiciones que llevaron a la activación y organización dinámica de las mazahuas en la movilización colectiva.

Otro factor determinante es que, aunque las mujeres siempre han participado en la agricultura, la creciente migración de los hombres por la falta de oportunidades económicas ha provocado que sean ellas las que aparecen como usuarias del agua para las actividades agropecuarias y domésticas, por lo que la escasez generada las afecta directamente.

Aunque este movimiento social comenzó en el 2003 cuando el desbordamiento de la presa Villa Victoria afectó a terrenos de este municipio y al de Villa de Allende, por lo que un grupo de afectados inició una serie de reclamos de indemnización por pérdida de cultivos ante el gobierno, principalmente ante la Comisión Nacional del Agua, que no fueron atendidos, no fue sino hasta que las mujeres se colocaron como las líderes cuando quedaron de manifiesto los problemas ambientales derivados del fuerte deterioro de la zona, así como los altos índices de marginación que afectan al municipio.

Estas circunstancias han llevado al movimiento mazahua a exigir un plan de desarrollo sustentable que además de prever el cuidado de los recursos asegure su aprovechamiento a favor de las generaciones futuras; además, también se pronuncian por modelos de desarrollo inclusivos que generen proyectos productivos en la región para que la gente no tenga que emigrar del municipio, puntualizó Yudmila Irazú Gómez Reyes.