Comunicado de prensa 035/2009

PRESENTÓ EL COLEGIO MEXIQUENSE, A. C. SU SERIE EDITORIAL DEDICADA A CÓDICES COLONIALES

A esta colección se agregarán próximamente los códices de Jilotepec y Oxtotipac, que se encuentran en preparación.

México, D. F., 28 de septiembre de 2009.

comunicado_35_2009Invitados por la XXI Feria del Libro de Antropología e Historia, los investigadores de El Colegio Mexiquense, A. C., Xavier Noguez Ramírez y Raymundo Martínez García, presentaron la colección de nueve códices que esta institución académica ha publicado, la mayoría en forma facsimilar, para contribuir al estudio de documentos que son una fuente insustituible para la comprensión de nuestro pasado.

El mérito de esta colección radica en que pone al alcance de públicos más amplios los códices y pictografías que se encuentran dispersos en el mundo, lo que dificulta su estudio sistemático. Cinco de los códices publicados por El Colegio Mexiquense, A. C. datan de la época colonial temprana y se refieren a localidades de la cuenca de México, el valle de Toluca y a asentamientos otomíes en Michoacán.

Los cuatro restantes son más tardíos, pues fueron elaborados a finales del siglo XVII y en las primeras décadas del siglo XVIII. Se trata de los documentos García Granados, de Huixquilucan, de San Pedro Tototepec y San Francisco Xonacatlán que, por sus características, han sido ubicados dentro del grupo de Códices Techialoyan.

Los códices han sido estudiados por especialistas como Federico Gómez de Orozco, Donald Robertson, Stephanie Word y Xavier Noguez Ramírez, que han coincidido en la importancia que tienen en el estudio del pasado indígena colonial de México.

El maestro Raymundo Martínez explicó que el grupo Techialoyan está constituido por 56 pictografías elaboradas en el periodo colonial en localidades de los actuales estados de México, Hidalgo y Tlaxcala, así como del Distrito Federal. Se identifican por haber sido escritos en lengua náhuatl y por tener numerosas imágenes; sus folios son de fibra de amate y la mayoría tiene formato de libro, aunque hay algunos en forma de panel o de tira, siendo justamente el Códice García Granados el más grande en esta modalidad, pues tiene 6.5 metros de longitud.

Cada códice alude a la memoria histórica de un pueblo de indios en particular y contiene una detallada enumeración de sus tierras y linderos. El García Granados es también una excepción en cuanto al tema que trata, que se vincula con el pasado tepaneca de Azcapotzalco y con genealogías de nobles nahuas, tenochcas y tlatelolcas.

El doctor Xavier Noguez Ramírez refirió que desde la década de 1990 El Colegio se dio a la tarea de integrar este cuerpo documental del centro de México que se ha enriquecido con las aportaciones de los especialistas que los han estudiado. Agregó que en la década de 1970, a partir de un primer catálogo de códices, se estimó que existían poco más de 400 documentos de origen colonial en el país, pero gracias a un nuevo censo, se sabe de más de 700 que poseen distintas poblaciones que ocasionalmente los han utilizado en asuntos relacionados con la posesión de tierras.

Destaca el caso del códice de San Pedro Tototepec, el cual fue restaurado por el Instituto Mexiquense de Cultura y el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares a solicitud de los habitantes de esta localidad del municipio de Toluca, para lo cual El Colegio elaboró el estudio correspondiente. A esta serie se sumarán próximamente los códices de Jilotepec y de Oxtotipac, que están en preparación.

Sobre esta serie documental, el doctor Manuel Hermann Lejarazu, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, dijo que los textos explicativos no se basan únicamente en la exhaustiva revisión de la imagen, sino que recurren a una copiosa documentación etnohistórica procedente de los archivos nacionales y extranjeros, como el Fondo Mexicano de la Biblioteca Nacional de Francia o el Archivo de Sevilla, en España.

A su vez, el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), doctor Miguel Pastrana Reyes, subrayó que los códices elaborados antes de la Colonia contenían información muy diversa, desde cuestiones teológicas hasta la adivinación, la medicina, la posesión de las tierras o la genealogía de los pueblos; si bien los documentos fueron destruidos, su tradición se mantuvo viva y los que fueron elaborados posteriormente incorporaron un nuevo discurso pictográfico que combinó el estilo prehispánico con elementos cristianos y caracteres latinos.