Comunicado de prensa 032/2009

DESTACA ESPECIALISTA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA EN LA EDUCACIÓN BÁSICA

El modelo por competencias ha eliminado casi por completo a la asignatura que promueve la reflexión de los alumnos.

Toluca, Estado de México, 7 de septiembre de 2009.

comunicado_32_2009El nuevo modelo por competencias en la enseñanza primaria y secundaria ha creado la idea de que la historia, como asignatura, no es útil porque no puede medirse y por consiguiente no tiene utilidad práctica; en este sistema es más importante el uso de la técnica, hablar un idioma extranjero o saber computación, pero deja a un lado la capacidad para reflexionar que desarrollamos a partir del estudio de la historia, dijo la doctora en Ciencias Sociales por El Colegio Mexiquense A. C., María Guadalupe Mendoza Ramírez.

Durante la presentación de su libro "La cultura escrita y los libros de texto de historia oficial en México, 1934-1959", editado por esta institución académica y comentado por el investigador Carlos Escalante Fernández, Mendoza Ramírez aseguró que si bien es importante el debate en torno a los contenidos de historia en los libros de texto gratuito, es más importante el hecho de que esta materia prácticamente ha sido eliminada del currículo oficial, pues ahora sólo se le asigna una hora y media a la semana, cuando en años anteriores como en la década de 1940 se dedicaban 5 horas en el mismo lapso.

Agregó que dadas las cargas de trabajo que tienen los profesores, lo que va suceder es que éstos únicamente remitirán a los alumnos a la consulta de los libros de texto donde sólo existen "abstracs" o síntesis diseñados para que pasen los exámenes reproduciendo algunos datos y fechas, pero sin tener una mayor comprensión de nuestra historia.

Por otra parte, mencionó que la principal dificultad que se ha tenido en la impartición de la asignatura es que en los libros de texto, ésta ha sido presentada como historia muerta, como un conjunto de datos que nada tienen que ver con nuestro presente, y se ha hecho desde un enfoque oficial donde pareciera que no había polémica, en el que sólo existían los héroes y en el que no es posible ubicar en el tiempo los procesos más importantes.

Mendoza Ramírez explicó que las sucesivas reformas a los planes de estudio del sistema educativo nacional han tenido un peso fundamental en la forma como se imparte la historia. El año de 1934 es una fecha clave porque se instauró la reforma de la educación socialista y en ese momento la historia fue considerada la materia más importante del currículo oficial, y fue diseñada por grupos de historiadores y maestros normalistas que se dieron a la tarea de escribir en los libros la historia de México y la de América.

En ese periodo se planteaba que la función de la historia era crear identidad, propiciar la reflexión del pasado y consolidar los programas desarrollados a partir de la propuesta de José Vasconcelos en los años 20. "Estos libros eran menos directivos y personajes como Luis Chávez Orozco -quien impulsó una reforma en educación secundaria donde se leían dos libros dedicados a las culturas precolombinas y a la historia colonial en primero y segundo grado- destacaban el proceso de la historia y describían la situación política, económica y social de diversos acontecimientos, a partir de los cuales era posible ubicar a los personajes en su tiempo y en su espacio".

A partir de 1944 una nueva reforma eliminó la educación socialista y se consideró que la historia de América era la más importante; el contexto internacional estaba determinado por la Segunda Guerra Mundial y el Panamericanismo se encontraba en su apogeo, por lo que impulsó la recuperación del pasado prehispánico no sólo de México sino de América Latina.

En un tercer momento, en los años 50 se dio una reducción drástica en los contenidos de la asignatura de historia, tal y como sucede ahora y los libros empezaron a fragmentar la historia que habían desarrollado los maestros e historiadores. "Si hoy abrimos un libro de texto de primaria o secundaria, observaremos que son libros que carecen de la firma de algún historiador y por lo tanto ya no están hechos por maestros, historiadores o gente interesada en la historia; por el contrario, están hechos por gente a la que le asignaron la tarea en medio de una estructura curricular muy definida".

La doctora Mendoza Ramírez expuso que a diferencia de lo que sucede actualmente, los historiadores tuvieron una forma de contar y narrar la historia basada no sólo en los datos, sino en la reinterpretación de los sucesos más relevantes de la historia política, lo que motivaba el interés y la reflexión de los alumnos en torno a la forma como construimos nuestro presente, lo que parece ignorarse dentro del modelo educativo por competencias.