Comunicado de prensa 025/2009

EL SIGLO XIX FUE DETERMINANTE PARA LA CONSOLIDACIÓN DE LOS SISTEMAS DE INSTRUCCIÓN ELEMENTAL EN MÉXICO

Con la conferencia "Los maestros de educación primaria, 1867-1910", se clausuró el Diplomado "Historia de la educación en México, siglos XIX y XX", organizado por El Colegio Mexiquense, A. C.

Zinacantepec, Estado de México, 17 de julio de 2009.

comunicado_25_a_2009Durante la República Restaurada y el Porfiriato, la enseñanza elemental en México comenzó a sufrir grandes transformaciones, pues de ser una tarea que recaía en los conventos, monasterios, seminarios, ayuntamientos, parcialidades de indios y maestros pagados directamente por los padres de familia, paulatinamente fue asumida por las instituciones públicas y laicas, de las que surgió la escuela tal y como la entendemos hoy.

El doctor Alberto Arnaut, profesor investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, señaló lo anterior al dictar la conferencia "Los maestros de educación primaria, 1867-1910", con la que se clausuró el Diplomado "Historia de la educación en México, siglos XIX y XX", impartido por El Colegio Mexiquense, A. C.

Desde finales del virreinato y hasta la primera mitad del siglo XIX las primeras letras –lo que después conoceremos como la enseñanza elemental- eran impartidas por los grupos mencionados. Esta era una actividad privada que con frecuencia también era asumida por mujeres cercanas a las familias, quienes se encargaban no sólo de que los niños aprendieran a leer y escribir, sino que también supieran contar y conocieran el catecismo y las buenas costumbres.

Tanto los maestros como las mujeres dedicadas a la enseñanza de las primeras letras solían ser remunerados por los padres de familia, por lo que mantenían una relación directa con ellos y era común que impartieran las lecciones en el hogar o en su propia casa; en el caso de las niñas, también se les instruía en torno a labores propias de su sexo como la costura o la cocina.

Con la restauración de la República y el Porfiriato la docencia se transformó y tras los primeros intentos para impulsar la enseñanza pública y gratuita, se volvió una profesión, en la que un segmento poco significativo pero de alto estatus de la población recibió una formación especializada en las escuelas normales que a fines de la centuria se multiplicaron en el país, de tal modo que en poco más de la mitad de los estados del país y el Distrito Federal existían planteles equivalentes a una escuela normal.comunicado_25_b_2009

El doctor Arnaut explicó que a partir de entonces, el normalismo en México se distinguió por impulsar la formación pedagógica, teórica y práctica de los profesores. Además, las autorizaciones para ingresar a la docencia dejaron de ser atribución de los ayuntamientos y pasaron a ser responsabilidad de las escuelas normales o de las nuevas direcciones, departamentos u oficinas de instrucción primaria que surgieron dentro de la estructura de los gobiernos estatales y en algunos casos se expidieron autorizaciones válidas para una entidad federativa o incluso para todo el país.

Otro cambio importante se produjo con el nacimiento del espacio que ahora conocemos simplemente como la escuela. Al convertirse en una actividad escolarizada, la docencia dejó de desarrollarse en los centros religiosos y casas particulares para surgir en un nuevo espacio institucional dedicado a la enseñanza elemental, si bien hay que tener presente que a mediados del siglo XIX existían los colegios religiosos y los institutos científicos y literarios dedicados a la enseñanza superior.

A partir de la separación entre el Estado y la Iglesia con las Leyes de Reforma y la Constitución de 1857, lo que se dio fue la consolidación de la escuela entendida no sólo como un espacio público dependiente del Estado, sino también como un espacio laico del que progresivamente se fueron expulsando a la iglesia y sus representantes, y del que surgieron los nuevos normalistas que jugaron un papel fundamental dentro del sistema educativo mexicano.