Comunicado de prensa 015/2009

EL LEGADO DE LA CULTURA TOLTECA TRASCENDIÓ A LOS PUEBLOS MESOAMERICANOS

Necesario profundizar en el origen de las fuentes que evidencian la importancia de de esta importante civilización ligada a Quetzalcoátl.

Zinacantepec, Estado de México, 25 de mayo de 2009.

comunicado_15_2009La herencia cultural del imperio tolteca fue sumamente importante para los pueblos prehispánicos, pues incluyendo a los mexicas, muchos se consideraron descendientes de esta antigua civilización ligada a la figura del dios Quetzalcoátl, y reclamaron su linaje para justificar sus pretensiones de dominio y expansión en Mesoamérica, aseguró el doctor Miguel Pastrana Reyes, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al dictar la conferencia "Tula y los toltecas ante la conciencia histórica moderna y contemporánea" en el marco del ciclo "Historia y Región" 2009 de El Colegio Mexiquense, A. C., el especialista dijo que el estudio de la civilización tolteca -incluyendo la ubicación de la legendaria ciudad de Tollan- ha girado en torno a dos criterios fundamentales: una interpretación histórica y otra mítica, a partir de múltiples referencias que se encuentras en las fuentes historiográficas disponibles hasta hoy.

A pesar de las diferencias que existen entre los investigadores partidarios de una u otra corriente, se puede observar que hoy en día existen más puntos de coincidencia, ya que poco a poco se ha ido aceptado la necesidad de plantearse problemas como el simbolismo, la mentalidad, lo imaginario y el discurso original de las fuentes, a fin de valorar mejor el aspecto simbólico e ideológico de los antiguos toltecas.

Sobre el origen de las fuentes historiográficas, hay que recordar que éste constituye la parte medular del problema, pues es necesario establecer el carácter y la naturaleza de las que tienen una fuerte tradición indígena. "Con extrema facilidad se ha calificado su contenido de mítico-legendario o fantasioso, sin que realmente se haya establecido el análisis de las fuentes mismas para evaluar cómo están organizadas y que pueden ser auténticos repositorios de datos" pues no se han hecho suficientes investigaciones en torno a su origen y al contenido de la información que contienen.

El doctor Reyes Pastrana, quien estuvo acompañado por la investigadora María Teresa Jarquín Ortega, de El Colegio Mexiquense, A. C. subrayó que preguntas básicas sobre el perfil social, político y cultural de los autores de las fuentes que han llegado a nuestros días no han sido resueltas, pues se carece de suficiente información sobre quién las escribió y para qué, y lo mismo puede decirse de los destinatarios, pues ignoramos las características del público al que iban dirigidas y la intencionalidad con que fueron elaboradas.

"Antes de intentar la reconstrucción histórica o mítica de la cultura Tolteca, habría que responder estas preguntas y si bien existen ya algunas propuestas o categorías indígenas para esclarecer el pasado, debe reconocerse que no han sido suficientes para resolver con firmeza este problema".

Por otra parte, dijo que los investigadores han tendido a separar, dividir y extraer información de las fuentes, para "limpiarlas de intromisiones míticas e históricas", según sea su preferencia, pero no ha habido la voluntad de entender a la fuente como una unidad significativa en sí misma. "Las preguntas de cada investigador y su concepto de verdad lo han llevado a ver en los documentos sólo aquellos aspectos que les son útiles, sin preocuparse por saber qué hacen en la fuente misma, por qué están ahí y la función que cumplen".

Esto, agregó, nos debe remitir a tratar de entender las obras internamente, a partir de sus peculiaridades y su relación como un corpus documental, pues a través de la comparación es como se podrán encontrar aquellos elementos que permitan profundizar en el estudio de esta importante cultura que tuvo una notable influencia para los pueblos mesoamericanos.