Comunicado de prensa 014/2009

LA TECNOLOGÍA AGRÍCOLA PREHISPÁNICA, TEMA DEL CICLO "ARQUEOLOGÍA Y ETNOHISTORIA DE MESOAMÉRICA" 2009.

Continúan las conferencias del ciclo organizado por El Colegio Mexiquense, A. C.

Zinacantepec, Estado de México, 14 de mayo de 2009.

comunicado_14_2009Aunque antes de la llegada de los españoles prácticamente no se utilizaban los animales de tiro y carga, los pueblos prehispánicos desarrollaron complejos sistemas agrícolas como las chinampas que les permitían obtener hasta dos cosechas al año, gracias a que podían aprovechar el clima y la disponibilidad de agua, con lo que tenían un buen suministro de productos.

En el marco del ciclo "Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica" 2009 organizado por El Colegio Mexiquense, A. C., la doctora Teresa Rojas Rabiela, dijo que la tecnología agrícola en Mesoamérica se caracterizó por el empleo de técnicas manuales que favorecieron la selección de semillas y a lo largo del tiempo esto propició el mejoramiento de algunas especies.

La especialista del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social precisó que antes de la conquista, el uso del hierro para la fabricación de herramientas era desconocido, pero se elaboraron instrumentos que ocasionalmente han llegado hasta nuestros días, como son las hachas de piedras duras como la obsidiana, los llamados "bastones plantadores" con que se horadaba la tierra y se retiraban tubérculos, así como las coas de madera que todavía se emplean en la siembra de semillas.

El uso de estos y otros instrumentos está documentado en algunos códices, y entre todos los cultivos el del maíz fue sumamente notable, pues ocupó un papel central en la cosmovisión mesoamericana e incluso hay representaciones del hombre-maíz.

En el área de Chalco-Xochimilco, el empleo de parcelas artificiales como las chinampas en los pantanos de agua dulce estaba aparejado al uso de diques que regulaban el flujo de las aguas, con lo que se aseguraba la obtención de buenas cosechas, ya que los sistemas de cultivo empleados eran más bien intensivos.

La investigadora subrayó que el aprovechamiento del agua también fue fundamental, dado que existen diversos vestigios de infraestructura hidráulica como pozos y jagüeyes construidos en las zonas donde las precipitaciones pluviales suelen ser escasas, o bien el líquido era conducido mediante canales de riego o de desagüe. Uno de los mejores ejemplos es justamente la zona de Texcutzingo, municipio de Texcoco, que tuvo una notable importancia para la región.

Agregó que los pueblos prehispánicos aprovecharon las distintas fuentes de agua, que pueden clasificarse en pluvial, es decir la obtenida por medio de la lluvia; la superficial o "que se mueve" como manantiales, ríos y arroyos; "la que estaba en calma" como los humedales, los pantanos y las lagunas, así como el agua subterránea y freática lo mismo para usos domésticos que para la irrigación de las parcelas.

Considerando que antes de la llegada de los españoles no se utilizaba la rueda, también lograron importantes avances en el control de inundaciones y en el drenaje de zonas pantanosas y lacustres, como fue la cuenca del Valle de México, en donde además se desarrolló la navegación para agilizar el transporte de mercancías y de personas.

La doctora Rojas Rabiela comentó también que las formas de captación, almacenamiento y conducción de agua cambiaron mucho en la época colonial, que fue cuando se introdujeron mecanismos vinculados con la rueda, por ejemplo la noria, así como en el control y distribución del agua mediante diques, puentes y compuertas. Con las herramientas que tenían a su disposición, los pueblos prehispánicos podían perforar pozos en los que el agua brotaba a poca profundidad, pero con la introducción de instrumentos de hierro posteriormente fue posible hacer perforaciones a mayor profundidad para atender la demanda del líquido en las zonas donde éste era escaso.