Comunicado de prensa 013/2009

LAS MISIONES JESUITAS FUERON DETERMINANTES EN LA EVANGELIZACIÓN DEL NORTE DEL PAÍS

Estos centros religiosos influyeron en la conformación del sistema productivo y económico de grandes zonas que hoy son parte de Sinaloa, Nayarit y Sonora.

Zinacantepec, Estado de México, 13 de mayo de 2009.

comunicado_13_2009El proceso de evangelización en México influyó directamente en la forma en que se fueron definiendo las regiones administrativas durante la Colonia. Así, las distintas órdenes religiosas comenzaron la compleja tarea de evangelizar a los pueblos indígenas desde el centro del país, pero en el caso de los jesuitas, cuando estos llegaron al país, se dirigieron al norte para tratar de convertir a los grupos de nómadas y recolectores que hasta ese momento permanecían ajenos a este proceso.

Al participar en el ciclo de conferencias "Historia y región" 2009 de El Colegio Mexiquense, A. C., el doctor Bernd Hausberger, investigador de El Colegio de México, subrayó que las misiones jesuitas cumplieron un papel determinante en la constitución de muchos núcleos urbanos de la actualidad, pues estuvieron situadas en zonas habitadas originalmente por grupos indígenas y con el transcurrir del tiempo se convirtieron en importantes centros económicos y productivos en torno a los cuales giró la vida de diversos pueblos.

"En una época marcada por la religiosidad, en la que se pensaba que nadie podía ir al cielo sin el bautizo y sacramentos como la confirmación, los religiosos consideraban que lo que estaba en juego era ante todo el alma de las personas".

Los jesuitas tenían bastante claro que la conversión de los pueblos del norte no podía realizarse únicamente por medio de la evangelización, y para ello se desplazaron al norte, hacia zonas apartadas de los actuales estados de Sinaloa, Nayarit y Sonora, en donde los primeros intentos de evangelización habían fracasado.

Los primeros jesuitas llegaron a Sinaloa procedentes de Michoacán, donde la obra de Vasco de Quiroga fue un ejemplo a seguir y entraron en contacto con los grupos indígenas que afrontaban severas crisis interétnicas y recurrieron a alianzas que cimentaron el avance de la orden hacia el norte y llegaron hasta el actual estado de Sonora.

Gracias a las misiones, los jesuitas comenzaron a visitar los alrededores y con el tiempo lograron acercarse a los grupos de cazadores y recolectores que bajo su influencia se convirtieron paulatinamente en comunidades fijas y establecidas; una creencia general es que los pueblos del norte eran totalmente nómadas, pero se sabe que para esa época todos practicaban distintas formas de producción agrícola.

Aprovechando esta circunstancia, un objetivo de los misioneros jesuitas fue lograr que los cazadores y recolectores se convirtieran en campesinos, y para ello aplicaron estrategias como incluirlos en el cultivo de las tierras de la misión y en el reparto periódico de los frutos de la tierra.

La única excepción de este sistema fue Baja California, en donde la falta de agua, el clima y la mentalidad de los habitantes nómadas hicieron que las misiones fueran incapaces de producir lo suficiente para que los indígenas se volvieran sedentarios y dependieran, por el contrario, del apoyo de los criollos del centro, quienes a través de donativos y limosnas, contribuyeron a la manutención de las misiones.

Otro caso singular fue el de Nayarit, que fue un enclave libre de españoles hasta entrado el siglo XVIII, si bien sus habitantes tuvieron contactos comerciales con otras regiones como Zacatecas, y fue hacia 1730 cuando los jesuitas organizaron una campaña exitosa para introducir el cristianismo en la zona.