Comunicado de prensa 008/2009

LAS RELACIONES INTERÉTNICAS DETERMINARON LA CONVIVENCIA DE LOS PUEBLOS MESOAMERICANOS

El doctor Michel Oudijk participó en el ciclo "Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica" en El Colegio Mexiquense, A. C.

Zinacantepec, Estado de México, 9 de abril de 2009.

comunicado_008Aunque durante la época de la Colonia fue común identificar a los pueblos indígenas a partir de la lengua que hablaban, este criterio no siempre es funcional, pues entre los pueblos mesoamericanos existieron complejas relaciones interétnicas que los vinculaban fuertemente por sus costumbres, creencias, historia y organización social y no tanto por el idioma.

El doctor Michel Oudijk, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, explicó que los grupos prehispánicos crearon grandes unidades políticas, sociales e incluso económicas que si bien garantizaron su convivencia, también les permitieron mantener una relativa autonomía. "Los pueblos indígenas se organizaron en altepemes que básicamente eran estados soberanos que hoy equivaldrían a un pueblo o un municipio, y la base de esas agrupaciones fueron las etnias".

Al participar en el ciclo de conferencias "Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica 2009", organizado por El Colegio Mexiquense, A. C, el investigador mencionó que cada altépetl se dividía en segmentos más pequeños, que eran los calpulli; estas pequeñas unidades se identificaban y diferenciaban entre sí, pero cuando debían tomarse decisiones importantes como participar en una guerra, cada una definía su posición y la daba a conocer a los demás.

Esta forma de organización social todavía puede apreciarse en los barrios de una misma localidad. Los habitantes de cada barrio se identifican fuertemente con su santo, con sus fiestas y costumbres, y en ello se diferencian de los demás, pero en términos generales se mantienen unidos y comparten su sentido de pertenencia y origen común.

A esta organización que parte de la integración de diferentes unidades e identidades se le conoce como un pueblo compuesto, y hay que tenerla presente cuando se profundiza en el estudio de las relaciones sociales de los pueblos prehispánicos, en los que también a través del matrimonio se tejieron importantes alianzas políticas que a la larga hicieron que uno o más pueblos compartieran su origen y tuvieran una historia común.

Más que tratar de entender la historia de Mesoamérica a través de las líneas lingüísticas, los investigadores deben considerar las relaciones interculturales que surgieron en la diversidad étnica de la región; tan sólo en el centro de México habitaron diversos grupos que indudablemente conocieron dos o más idiomas, a partir de los cuales les fue posible coexistir.

En este sentido, precisó que desde el centro de México grupos como los mexicas aprovecharon las ventajas de establecer alianzas políticas con otros grupos asentados en los actuales estados de Puebla, Tlaxcala y Oaxaca, para aprovechar la antigua ruta que desde el clásico y el preclásico conectó a la región del altiplano con sitios tan distantes como el actual Soconusco, Chiapas y Guatemala.

El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México puntualizó que para todos estos pueblos la etnicidad no funcionó de la misma manera en que la entendemos actualmente, pues más que compartir una lengua para ellos fue fundamental tener una misma historia y orígenes comunes a partir de los cuales vincularon su estructura política y social.

El ciclo de conferencias "Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica 2009" continuará con la participación de la doctora Teresa Rojas Rabiela, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, quien el día 22 de abril, a partir de las 12:30 horas, hablará sobre "La tecnología agrícola prehispánica".