Comunicado de prensa 006/2009

CASI LA MITAD DE LA POBLACIÓN URBANA EN MÉXICO AFRONTA CONDICIONES DE IRREGULARIDAD: ALFONSO IRACHETA

En el Centro Cultural Isidro Fabela se presentó el libro "Irregularidad y Suelo Urbano" publicado por El Colegio Mexiquense, A. C.

México, D. F, 26 de marzo de 2009.

comunicado_006Según el programa Habitat de Naciones Unidas, en las ciudades del tercer mundo predominan la irregularidad y el precarismo, situación que no es ajena a México, ya que actualmente se estima que por lo menos la mitad de la población urbana se encuentra en condiciones de irregularidad, ya sea de tenencia o de asentamientos humanos.

El coordinador del Programa de Estudios Urbanos y Ambientales de El Colegio Mexiquense, A. C., Alfonso Iracheta Cenecorta, destacó que en las urbes de estos países hay más gente pobre que grupos medios o de alto ingreso, y ello plantea complejos desafíos derivados de la carencia total de una oferta de suelo apropiado para los pobres.

En el marco de la presentación del libro "Irregularidad y Suelo Urbano" que resume los trabajos del Segundo Congreso Nacional de Suelo Urbano realizado en la ciudad de Chihuahua, en octubre de 2007, y acompañado por el presidente de El Colegio Mexiquense, Edgar Hernández Muñoz, el también asesor de la ONU destacó que a partir de los años 80, la irregularidad en la tenencia de la tierra urbana ha ido creciendo de manera exponencial.

"Podemos observar una ruptura del Estado de Derecho pues la privatización generalizada de nuestra economía hizo que la tierra se convirtiera en una mercancía que está fuera del alcance de los sectores más pobres y de menores ingresos; en consecuencia, éstos se han visto orillados a ocupar los lugares de alto riesgo, los derechos de vía, los espacios secos de antiguos lagos o ríos".

Iracheta Cenecorta destacó que a partir de las reformas legislativas que en 1992 condujeron a una nueva legislación agraria, el suelo ejidal pudo ser ofertado con fines urbanos y ello propició la expansión de las urbes no siempre en condiciones regulares. "Esto nos lleva a una situación muy difícil porque el proceso urbano pareciera ser que ya ha determinado como su forma normal de ampliación de las fronteras de las ciudades, a partir de los fenómenos de irregularidad, precarismo y pobreza.

Los comentarios del volumen, del que el doctor Iracheta junto con la maestra Susana Medina Ciriaco, son coordinadores, estuvieron a cargo de la subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio de la Secretaría de Desarrollo Social, Sara Topelson de Grinberg, quien junto con el investigador René Coulomb Bosc, de la Universidad Autónoma Metropolitana, destacaron que los trabajos recopilados presentan un análisis riguroso de la problemática urbana en México, y se pronuncian por políticas públicas integrales y sistemáticas que ofrezcan alternativas de solución satisfactorias para todos.

La subsecretaria Topelson destacó que la SEDESOL continuará apoyando la realización de este congreso permanente, cuyo objetivo es elevar la discusión en torno a los temas relativos a los asentamientos humanos y la gestión del suelo urbano en México, y destacó que si bien desde la década de 1980 este tema no ha ocupado un espacio relevante en la agenda nacional, nuestro país ha tenido importantes aciertos en la materia.

Al respecto, recordó que en 1976 se elaboró la Ley General de Asentamientos Humanos de la cual lamentablemente nunca se elaboró el reglamento correspondiente, pese a que posteriormente fue revisada en dos ocasiones durante los años 90, y es momento de retomar este y otros esfuerzos para promover el ordenamiento del suelo urbano a partir de criterios acordes a la problemática actual.

El doctor René Coulomb Bosc refirió, por su parte, que en el caso de México, aunque el gobierno federal ha anunciado que el número de pobres tiende a disminuir, la informalidad habitacional y precaria no se atenúa y, por el contrario, crece en distintas modalidades.

"En las condiciones actuales y en el futuro previsible, el elemento clave para la política de vivienda popular será el acceso al suelo urbanizado por parte de la población de más bajos ingresos" destacó y se pronunció por retomar las experiencias que se han tenido en el país y que demuestran que no es imposible incorporar los procesos de producción social de vivienda de las mayorías a la regulación pública del desarrollo urbano.