Comunicado de prensa 004/2009

LA CONSTANTE TRANSFORMACIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO DIFICULTA SU ESTUDIO CARTOGRÁFICO

"Historia y Regiones", tema del nuevo ciclo de conferencias de El Colegio Mexiquense, A. C.

Zinacantepec, Estado de México, 17 marzo de 2009.

Dado que se carece de información propia de la época prehispánica, para el estudio cartográfico de la ciudad de México es necesario recurrir a fuentes de origen tardío como los códices que hacen referencia a la distribución de tierras, a antiguos caminos y calzadas e incluso edificios que hoy pueden ser identificados, como son las iglesias que fueron edificadas en diversos pueblos.

Al participar en el inicio del ciclo "Historia y Regiones" organizado por El Colegio Mexiquense, A. C., la historiadora María Castañeda de la Paz refirió que el constante crecimiento de la capital mexicana ha propiciado la pérdida de muchos sitios que databan de la época prehispánica y colonial, así como de espacios naturales que en su momento tuvieron un papel fundamental en la forma en que la metrópoli se comunicó con otros lugares.

Otro problema que enfrentan los historiadores es que aunque existen documentos como mapas y planos antiguos elaborados a partir del siglo XVI, con frecuencia se han perdido las glosas de que iban acompañados y no siempre es posible identificar los nombres y sitios a los que aluden, además de que los nombres han ido cambiando con el tiempo o bien se repiten y no coinciden con los que conocemos actualmente e incluso suelen carecer de los grifos que facilitaban la identificación de cada lugar.

La doctora Castañeda de la Paz dijo que en el caso de los códices o los "documentos de tierras" fueron elaborados durante la época colonial para demostrar el derecho de algunos pueblos a poseer tierras que pertenecieron a sus antepasados, y se utilizaron en litigios entre indígenas, pueblos, barrios y hasta entre españoles.

Entre estos se encuentra el Códice Cotzcatzin que tiene forma de libro europeo y en torno al cual los especialistas todavía no se ponen de acuerdo en cuanto a su fecha de elaboración, pues mientras algunos lo sitúan en el siglo XVI, otros como Ana Rita Valero lo ubican en la segunda mitad del siglo XVII. Esta especialista llegó a la conclusión de que está relacionado con el pago de tributos que diferentes pueblos entregaban a alguien que no aparece indicado, además de que tiene la representación de Mexicaltzingo, Ixtacalco, Tenochtitlan, Iztapalapa y una glosa de estos lugares.

Aunque muchos de estos documentos que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, muestran la existencia de parcelas, caminos, canales y diques, no fueron elaborados con fines urbanísticos o cartográficos y aluden con mayor frecuencia a los señores gobernantes, por lo que es conveniente que el historiador y los investigadores tener presente el uso para que el que fueron elaborados, que fue demostrar los derechos de posesión de la tierra.