Comunicado de prensa 041/2015

Organiza El Colegio Mexiquense conferencia sobre la asistencia social


comunicado041 2015Como antesala a la presentación del libro El auxilio en las ciudades. Instituciones, actores y modelos de protección social. El Colegio Mexiquense invitó a la doctora Silvia Arrom, profesora en la Universidad de Brandeis, para dictar la conferencia “De la caridad a la beneficencia y otros mitos de la historia de la asistencia social en el siglo XIX”. Dicha actividad se realizó en las instalaciones de Casa Toluca.

La historia de la beneficencia como tema de análisis convocó a representantes de fundaciones diversas entre ellas Fundación El Pueblito de los Abuelos, Fundación Sanando Almas, para personas con discapacidad, a funcionarios de la Junta de Asistencia Privada del Estado de México así como a estudiantes de la UNAM, del INAH y de la Universidad Intercultural del Estado de México.

La doctora Arrom fue precisa al señalar que los resultados de su investigación sobre las instituciones y las personas dedicadas a la beneficencia durante el siglo XIX, la llevan a una postura de escepticismo porque ella buscaba entender la vida de los pobres y no la de los miembros de la alta sociedad que se dedicaban a dicha tarea. Luego de la revisión de una significativa cantidad de documentos sobre el tema, concluyó que existen dos grandes mitos en torno al tema. El primero, que la beneficencia pública secular reemplazó a la caridad religiosa y el segundo, la feminización de la caridad.

En cuanto al primer mito, la doctora Arrom señaló que después de la Reforma en México, la beneficencia laica desplazó a la religiosa, aunque, precisó, realmente la Iglesia no tenía monopolio ni siquiera durante el virreinato. Las diversas instituciones benéficas realizaban labores de diversa índole: visitaban a pobres en casa o a presos, abrían asilos para ancianos, comedores populares o bien cajas de ahorro que permitían créditos a los pobres, por lo que, en este sentido, la investigación buscaba averiguar si los desfavorecidos tenían acceso a estos servicios.

Los documentos muestran una narrativa de la debilidad del Estado que trazó el fortalecimiento de las instituciones no gubernamentales y mueven a la pregunta de cuándo la beneficencia pública se reemplazó por la laicidad religiosa. La doctora no considera que hubiera una transición ni tampoco que el discurso liberal deba ser ignorado, simplemente, precisó, aquellos deseaban controlar la beneficencia para favorecer al Estado.

En cuanto al segundo mito, la feminización de la caridad, la doctora Arrom estimó que los liberales del siglo XIX eran anticlericales y estereotipaban a la mujer al relacionarla con la beneficencia religiosa. Sin embargo, en cuanto a estadísticas, eran más mujeres voluntarias que hombres quienes, efectivamente, se dedicaban a conseguir recursos e invertirlos para la construcción de instancias a las que pudieran asistir los necesitados, con ello, explicó, los hombres se ganaron el calificativo de filántropos, es decir, aquel que realizaba una buena obra inspirado por la secularización de la caridad.

Finalmente, la doctora Arrom destacó la importancia del discurso que guardan los documentos de archivo, pues en ellos se lee un discurso ideológico ficticio que refiriere a la división de esferas entre hombres y mujeres, quienes no pertenecían a la vida pública, porque se consideraba que su función era una extensión de las labores de la casa. El discurso ideológico de estos documentos esconde, estimó la doctora, la función de los hombres así como la enorme contribución del sector privado para privilegiar al gobierno.

Otra de sus conclusiones es que si existen fuentes sobre los beneficiados, es decir sobre los pobres, no es posible encontrar sus voces. Además, las fuentes tampoco dan detalles sobre dónde se encontraban los lugares de asistencia, y mencionó que todos los documentos que ha leído, pueden considerarse como un registro de mitos que algunas veces manipulaba los términos “beneficencia”, “caridad” o “asistencia” en beneficio de los gobiernos. Por último, reparó en la necesidad de un mapa actualizado de las instituciones públicas en el país.