Comunicado de prensa 019/2016

Urge legislación que salvaguarde documentos pictográficos del país, investigador de El Colegio Mexiquense


comunicado019 2016

El ciclo de conferencias del Seminario de Arqueología y Etnohistoria del Estado de México continuó con “El estudio de las pictografías y documentos en colecciones privadas”, que impartió el doctor Miguel Ángel Ruz, profesor investigador de El Colegio Mexiquense.

El objetivo de su plática fue reflexionar sobre la relación que han tenido los códices mesoamericanos con personajes dedicados a recabarlos. No habló de las colecciones actuales, sino del coleccionismo desde la época colonial hasta el siglo decimonónico y cómo se ha lucrado con estos documentos.

Los primeros documentos pertenecían a colecciones reales o son cúmulos cuyo fin era informar a la realeza sobre datos como tributos, tal es el caso del Códice Mendoza, y se enviaban a Europa para informar a los reyes; otros se crearon para informar a los frailes como el códice Telleriano, de fines religiosos.

En la época colonial, destacan los cronistas indígenas Tezozómoc, Chimalpahin o Fernando de Alva Ixtlixóchitl, que escribieron en náhuatl o español, y que por herencia se hicieron de documentos de sus familias, como el códice Xólotl, que es el árbol genealógico de Ixtlixóchitl.

Durante el siglo XVII, el afán del coleccionismo tuvo su origen en Europa con la clase burguesa que coleccionaba incunables y manuscritos y que logró llegar a la Nueva España en busca de nuevos documentos para incrementar sus colecciones. Los códices tenían una doble función: por un lado, el afán intelectual y el interés por conocer la historia de México; por otro, aumentar el prestigio social.

Los manuscritos pictográficos, explicó, también interesaban a los habitantes del territorio, porque les permitían justificar intereses de la nobleza indígena y servían para reclamar la pertenencia a un antiguo linaje prehispánico. Sin embargo, el gran atractivo que causaban estos documentos trajo consigo el problema de las copias, pues colecciones como la de Ixtlixóchitl eran consultadas por extranjeros que los copiaban para después venderlos en Europa.

Durante el siglo XVIII, Lorenzo Boturini reavivó el interés por el coleccionismo de códices pictográficos y alfabéticos en sus viajes por la Nueva España. Cuando fue expulsado del país, su colección, de aproximadamente 1600 documentos, muchos provenientes de la colección de Ixtlixóchitl, vagó hasta donde a la fecha se resguarda: la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia del INAH.

En ese periodo, explicó el doctor Ruz, no existía una consciencia sobre el valor de estos documentos y, por ejemplo, los fragmentos de algunos códices se resguardaban entre las páginas de los cuadernos de cantos o en el interior de los cristos de caña.

Alexander von Humboldt, en el siglo XIX, continuó con esta labor y recopiló varios códices, entre ellos aquel que lleva su nombre y que es calendárico. En este siglo también continuó la práctica del copiado, pero ahora con otra intención. Las copias que realizó José Antonio Pichardo resultan útiles, dijo, para consultar información que con el tiempo no fue legible en el original, aunque esto implicaba ciertos riesgos como el de la incorrecta interpretación de algunos datos.

Ante esta avidez por el coleccionismo, se suscitaron las falsificaciones. Algunas de ellas eran ejemplos de los sistemas de escritura antigua y mencionó el caso de Gerardo López, quien acompañó a Francisco del Paso y Troncoso e hizo copias legales del códice Florentino, pero con fines de lucro.

Para concluir, el doctor Ruz reflexionó sobre la necesidad de una legislación de protección al patrimonio porque desde hace siglos, estos documentos han estado en peligro de salir del país sin permisos que aseguren su devolución. De ahí que muchos de ellos se encuentren en museos o colecciones privadas de Francia o Italia. De la situación actual del coleccionismo, el doctor Ruz explicó que los documentos aún se etiquetan en colecciones privadas y se siguen vendiendo en Internet. Ante esta polémica, añadió, lo importante es su estudio para valorarlos y darlos a conocer antes de que se pierdan.

El ciclo de conferencias del seminario de Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica continúa el próximo martes 19 de abril, con la participación del doctor Xavier Noguez, quien hablará sobre el templo monolítico de Malinalco.