Comunicado de prensa 034/2016

El Colegio Mexiquense presentó libro sobre el acueducto del padre Tembleque


comunicado031a 2016El libro dedicado al acueducto de Otumba y Zempoala es una edición de gran calidad técnica y fotográfica, la cual representa además, el mejor testimonio histórico del acueducto del siglo XVI, que después de cinco siglos, sigue deslumbrando por su belleza y es motivo de orgullo de los mexiquenses, manifestó el doctor Víctor Humberto Benítez Treviño, presidente de El Colegio Mexiquense, A.C. al presentar en el Museo Nacional de Historia, el libro En busca de agua para no morir de sed. Fray Francisco de Tembleque y la construcción del acueducto de Otumba y Zempoala, de la doctora María Castañeda de la Paz, académica del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
En ese marco, destacó que para el Colegio representa un honor la edición de esta obra en la que sumaron esfuerzos con la Secretaría de Turismo estatal, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Fondo Editorial del Estado de México, y felicitó a la autora tanto por la riqueza de las fuentes históricas que utilizó en su investigación, como por referirse a la obra de ingeniería hidráulica colonial más importante de Mesoamérica.
Benítez Treviño aseguró que esa obra monumental, que recientemente fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se logró gracias al coraje, a la imaginación, a la persistencia y al conocimiento de ingeniería del padre Francisco de Tembleque. Al respecto, el encargado de la dirección general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH, Diego Prieto Hernández, expresó que este acueducto es ejemplo del ingenio humano en el sentido más amplio de la palabra, desde el punto de vista de la imaginación, hasta lo relacionado con la determinación para hacer cambios en el entorno y el conocimiento para llevarlo a cabo.
Prieto Hernández explicó que al no formar parte de un espacio urbano, su registro en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO quedó en la categoría de canal patrimonial exento, y resaltó que es la primera vez que un sistema hidráulico mexicano obtiene ese reconocimiento, ya que entre los requisitos que deben cumplirse es que debe tratarse de una obra resultado del ingenio creativo del hombre y ser también un intercambio de valores humanos en el desarrollo de la arquitectura o la tecnología.
Por su parte, la autora María Castañeda de la Paz, afirmó que este trabajo contribuyó a su crecimiento como investigadora y narró cómo la invitación de la doctora Emily McClung, para participar en un proyecto de investigación acerca de la transformación del paisaje en el valle de Teotihuacan, la llevaron a escribir el libro, tras encontrar en el Archivo General de Indias, en Sevilla, información relevante sobre la construcción del acueducto de Otumba y Zempoala.
Mencionó que estaba en las revisiones de la edición, en El Colegio Mexiquense, A. C., cuando recibió la noticia de que el acueducto había sido nombrado Patrimonio de la Humanidad, y señaló que si bien para México esto era motivo de orgullo, para ella era “un regalo llovido del cielo”, ya que este hecho se sumaba a una publicación de gran calidad a la que no siempre pueden acceder los investigadores.
En ese sentido, agradeció el apoyo recibido por parte del presidente del Colegio, el doctor Víctor Humberto Benítez Treviño; del secretario general, doctor José Antonio Álvarez Lobato; de la doctora Teresa Jarquín, quien la apoyó con los trámites relacionados con la coedición, así como al equipo de publicaciones que encabeza Luis Alberto Martínez. La doctora también expresó su agradecimiento al titular del Consejo Editorial del Estado de México, Ismael Ordoñez Mancilla, presente en la ceremonia.
Los comentarios de la obra estuvieron a cargo de la investigadora Teresa Rojas Rabiela, del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social, quien señaló que ésta cumple con tres ingredientes fundamentales: las fotografías que la ilustran contribuyen a conocer con más detalle las partes del acueducto; el documento en que se basa la investigación, que ocupa 136 de las 237 páginas que en total conforman el libro, y al que María Castañeda supo aprovechar; y en tercer lugar, la propia investigación y análisis que llevó a cabo la autora, al aportar elementos invaluables con erudición y espíritu crítico